En la exuberante selva misionera, 275 saltos se encadenan como una medialuna de tres kilómetros de largo. La violenta caída salpica a los visitantes, mientras los rayos solares dibujan un arco iris permanente en el agua. Todo el esplendor de la naturaleza se vive en caminatas por senderos, safaris fotográficos y paseos en lancha.
Las Cataratas de Iguazú o "Aguas Grandes", según su nombre guaraní, fueron descubiertas en 1541. Pero su origen se remonta a unos 200.000 años, en el sitio que hoy se conoce como "Hito de las Tres Fronteras" (entre Argentina, Brasil y Paraguay), don confluyen los ríos Iguazú y Paraná.
Sin embargo, en la actualidad, las caídas de este sistema se hallan a más de 20 kilómetros de ese punto por el lento y erosivo retroceso de las Cataratas. Allí numerosos islotes y profundas bajadas crean una vertiginosa corriente. El volumen de agua circulante llega a los 1.700 metros cúbicos por segundo.
Para preservar los saltos y la selva se creó en 1934 el Parque Nacional Iguazú, paseo que comparten Argentina y Brasil. La Unesco lo declaró Patrimonio Natural de la Humanidad en 1984.
 |
 |
|