| El Calafate |
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Esta atractiva villa ubicada en el sudoeste de Santa Cruz es punto de ingreso al magnífico espectáculo de colores, aromas y sonidos que ofrece el Parque Nacional Los Glaciares y su "niño mimado", el Glaciar Perito Moreno.
Situada a 316 kilómetros de Río Gallegos, esta pintoresca ciudad fue creada en 1927. Su nombre deriva de la llanura aluvional donde se forjó: allí crecía un tupido bosquecillo dominado por calafates, arbustos frutales que se extienden por toda la Patagonia sur.
Establecida a orillas del lago Argentino, es considerada actualmente un centro turístico internacional, no sólo por su infraestructura en franco crecimiento, sino también por ser la ciudad más cercana al Parque Nacional Los Glaciares y a su famoso Glaciar Perito Moreno, declarados "Patrimonio Natural de la Humanidad" por la UNESCO.
De las calles de El Calafate emana un cierto encanto mágico: sus casas bajas con techos a dos aguas, cálidas y rústicas, rodeadas por un imponente paisaje que se funde con el cielo, invitan a compartir bellas veladas.
El arroyo Calafate, que divide la villa en dos, es una acuarela de aguas calmas. La vegetación ofrece verdes coloridos, destacándose los llamativos tonos de los bosques de ñires, lengas y coihues. Es también un oasis de álamos, sauces y pinos inserto en la plena estepa patagónica.
La cercanía a la gran masa de agua que representa el lago Argentino, su declive orientado hacia el norte y la protección artificial de sus arboledas le permiten a El Calafate beneficiarse con un microclima más benigno que el de las mesetas cercanas.
Asimismo, posee una excelente infraestructura hotelera y gastronómica, sitios de esparcimiento, agencias de turismo, camping, excelentes medios de transporte y aeropuerto internacional.
Entre las ineludibles exquisiteces de su oferta gastronómica se destacan los dulces y licores artesanales, derivados del fruto del calafate. Otro regalo para el paladar lo constituyen los chocolates y las tortas caseras, que se brindan en coquetas casas de té.
Según el dicho, "quien come calafate, vuelve por más". No contentos con ello, los lugareños doblan la apuesta y aseguran que "quien conoce El Calafate, no quiere irse más". |
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